Si te interesa aprender a no juzgarte y quieres comprenderte más, quédate. 

Las personas solemos juzgarnos y cuestionarnos muy a menudo. Juzgamos lo que sentimos, lo que hacemos, cómo lo hacemos, lo que nos queda por hacer. Juzgamos nuestros ritmos, nuestros cambios naturales (de estado de ánimo, por ejemplo), nuestras capacidades.

¿Hay algo que se nos haya quedado sin juzgar?
Seguramente no.

Para cambiar tus juicios y comprenderte no hace falta “hacerte la pelota” a ti mismx, no tienes que llenarte de halagos (que tampoco vendrían mal, por cierto), no es necesario que te veas como un ser superior.
Es necesario dejar de cuestionarte todo.
Es necesario que cambies tu lenguaje y trabajes tu compasión.

 

Aprender a no juzgarte: Paso a paso

 

1. Puedes empezar así…

No hables de ti, no te pongas a ti en el foco de lo que vas a decir. No te uses de saco de boxeo. Habla de la situación, problema y emociones que estás sintiendo. Todo ello es ajeno a ti (no eres tus emociones ni tus problemas) y es temporal.

Pasando de esto: Buff, podría estar haciendo mil cosas en vez de perder el tiempo. ¡Qué vaga! No me soporto.” a esto otro: “Hoy me está costando hacer las tareas que tengo que hacer. Estoy sintiendo frustración por no estar concentrada.”

 

2. Después fíjate en tu contexto:

¿Qué ha pasado hoy, estos días o las últimas semanas? Incluso mirando más allá, en general, ¿qué está pasando a tu alrededor, en tu vida? ¿Puedes relacionar lo que sientes con ello?

Siguiendo el ejemplo: “He estado unas semanas sin seguir mi rutina por las navidades…puede que me esté costando la vuelta más de lo que pensaba. He estado preocupada por el covid, no he disfrutado como me hubiese gustado…Estoy harta de la pandemia.”

Seguramente encuentres motivos para sentirte como te sientes. Y si no es así, si no identificas ninguna justificación (algo bastante habitual), lo que sientes sigue siendo igual de válido.

 

3. Llega la parte más difícil: Validarte. 

Validarte implica reconocer tu experiencia emocional sin negarla ni cambiarla. Porque así como es, está bien.

“Puede que no todo sea culpa o responsabilidad mía. Me estoy sintiendo así, hoy está siendo así, no lo puedo elegir.”

 

4. Un último paso: Adapta tu ritmo y atiende tus necesidades

“A lo mejor hoy no es el día de ponerme con la teoría a tope. Voy a salir para despejarme un poco y luego me pondré con la parte práctica…”

 

 

Aprender a no juzgarte no es un proceso lineal. Es un trabajo continuo, del día a día, que requiere prestar atención a nuestro diálogo interno. Puede que ser sirva de ayuda este recurso gratuito: Cuidando tu diálogo interno.

En el apartado de Cursos online encontrarás otros recursos gratuitos y cursos.

¡Hasta pronto!

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