Muchas veces entramos en el bucle de pensamientos negativos y no sabemos qué hacer para salir de él.

En esos momentos, la fuerza de nuestros pensamientos puede ser arrolladora.
Tanto que nos paralice, que nos impida afrontar el día a día como quisiéramos.
Porque cuando tu cabeza te grita “no eres capaz”, “no vas a poder” o “esto es demasiado para ti”, tu mundo se vuelve hostil. Todo lo que te rodea se puede convertir en una carrera de obstáculos.

Nuestros pensamientos pueden ser tan intensos que nos cueste quitarles atención y credibilidad.

 

¿Qué podemos hacer para salir del bucle de pensamientos negativos?

 

· Describir lo que está pasando ahora mismo desde fuera, con neutralidad, como si otra persona pudiese hacerlo:
“Ahora mismo estoy muy nerviosa por lo que ha pasado, mis pensamientos van muy deprisa, es por la discusión que hemos tenido. Es una reacción a ese momento, en un rato pasará.”

· Escribilo que estás pensando y sintiendo. Puedes hacerlo en papel o en notas del móvil, por ejemplo. Se trata de “volcar” todo eso ahí fuera, sacarlo sin analizarlo ni cuestionarlo, solo escribir.

· Parar y prestar atención a tu respiración, haciendo que cada vez sea más lenta y profunda.
No tienes que intentar poner la mente en blanco ni nada parecido. De hecho, seguramente sientas mucho revuelo por dentro. No es un problema. Intenta concentrar tu atención en la respiración, en las sensaciones de tu cuerpo, en el aire entrando por la nariz y en cómo vas soltándolo poco a poco por la boca, despacio.

· Hablar con alguien. Buscar apoyo emocional en otras personas es una medida de urgencia por excelencia. Enfócate en aquellas personas que sepas que pueden ayudarte a salir de ese bucle, que te aporten y apoyen.

· Atiende tus emociones. A veces, darle mil vueltas a algo puede funcionar como una estrategia de evitación (mientras pienso, no siento). ¿Cómo te estás sintiendo? ¿Cómo te hace sentir esto que está pasando? 

· Cambia tu entorno. ¿Dónde estás ahora mismo? Sal, cambia de habitación o de sitio, cambia la estimulación que estás recibiendo, no te quedes ahí. Puedes salir a la calle, ponerte música, moverte por casa,…Aunque nos cueste mucho verlo, es nuestra responsabilidad sacarnos de ahí y no seguir “torturándonos”. 

 

Después de revisar estos puntos, me gustaría recordarte algunas claves importantes cuando te encuentres en un bucle de pensamientos negativos:
  • Va a ser complicado poder relativizar o afrontar lo que esté ocurriendo de forma calmada. Por eso, no hace falta empeñarse en ello, no hace falta pensar con claridad ni buscar una solución inmediata.
    Esto puede llegar más tarde (y seguramente lo hará).
  • Podemos enfocarnos en disminuir nuestro nivel de activación, para después centrarnos en acciones concretas: buscar una solución, poner en marcha actividades,…
  • Podemos afirmar que vas a sentir malestar igualmente, que va a ser desagradable.
    Y también que todo lo que estés pensando en ese momento no es fiable. No cojas nada de ahí. No es el momento y seguramente no tenga que ver con la realidad.
  • Es un momento de vulnerabilidad, de mezcla de emociones, sensaciones, pensamientos,…Tiene un principio y un fin, es temporal.


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