¿Te cuesta estar en contacto con tus emociones, pensamientos y sensaciones? Hoy vamos a revisar qué es la evitación experiencial y cómo podemos abordarla.

La evitación experiencial tiene que ver con una baja tolerancia a las experiencias privadas o eventos privados. Nos referimos a las sensaciones, las emociones, los recuerdos, los pensamientos,…
Esta evitación hace que intentemos a toda costa cambiar esos eventos privados y/o el contexto/situación que los evoca.

Para identificar la evitación experiencial en nuestro día a día, podemos fijarnos en ciertos patrones de comportamiento que se repiten.
Entre ellos…
No pasar mucho tiempo en soledad.
Llenar el día con muchas tareas o actividades, sin dejar espacio para el tiempo libre.
Evitar lugares, situaciones o personas que evoquen esos eventos privados.
Funcionar en modo automático, de forma superficial.
Rumiar mucho (Lo que conocemos también como hiperreflexividad, el intento por comprender(nos) al 100%, analizarnos y revisarnos).

Sabemos que la evitación experiencial es una dimensión funcional que está en la base de muchos problemas y dificultades psicológicas. Esto quiere decir que en todos esos problemas (que tienen manifestaciones o sintomatología diferente) existe un factor común: La persona intenta evitar sus eventos privados como solución al malestar.

¿Cómo podemos abordar la evitación experiencial?

  • Será necesario exponernos a aquello que estamos evitando y apartando en nuestra vida (en pequeños momentos del día a día y de forma progresiva. Es importante hacerlo con la guía de un profesional.).
  • Dándonos cuenta de las consecuencias de nuestras propias conductas. Evitar nuestros eventos internos solo alivia el malestar a corto plazo pero mantiene el problema a largo plazo (Círculo vicioso: Evitación-malestar). En cambio, abandonar esas estrategias de evitación y lucha nos permitirá salir del bucle.
  • Recordando que no es posible alcanzar el bienestar permanente. La estabilidad constante no existe.
  • No evaluando o monitoreando constantemente lo que sentimos. No hay nada bueno o malo, no es necesario juzgarlo. Podemos enfocarnos en describir de una forma más neutra (“Ahora me estoy sintiendo”, “Ahora estoy pensando…”, “Esto es X emoción”, etc.). 
  • Es importante distanciarnos de nuestros eventos privados: lo que pienso o siento no soy yo, no me define. Todos nuestros eventos internos no tienen una finalidad o significado. No hace falta coger todo lo que pensamos o sentimos y hacerle caso. Podemos aprender a dejarlo estar, coger distancia y no reaccionar.
  • Aceptando que no podemos controlar nuestros pensamientos, emociones o sentimientos.

 

Los pensamientos son uno de los eventos privados que más conflicto nos genera. Si necesitas aprender cómo gestionarlos puedes inscribirte en el Programa Transformando nuestra relación con los pensamientos. En el programa encontrarás estrategias y ejercicios para afrontar tus pensamientos que podrán servirte en el día a día.

¡Hasta pronto!

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