Han pasado casi dos años desde que apareció en nuestra vida la pandemia. En este tiempo hemos hablado mucho de medidas, restricciones, confinamientos y normalidad.

Hace unos meses pensábamos que ahora, en estas fechas, “estaríamos mejor”. Pensábamos que nuestra vida volvería a la normalidad.

La realidad es que la normalidad pre-covid ya no existe. Quizás vuelva en unos años pero, por el momento, no parece que eso vaya a ocurrir a corto plazo.

¿Y ahora qué?

¿Sientes que estos dos años han sido una adaptación continua? ¿Seguir así, tal y como estamos, te produce mucho cansancio? ¿Te acompaña la sensación de aburrimiento e indiferencia? ¿Parece que incluso te has acostumbrado a la incertidumbre y el descontrol? ¿A veces te agobias sin motivo? ¿Echas de menos la vida de antes? ¿Te gustaría que todo, incluido el futuro, fuese más predecible y “seguro”?

Diría que tú no eres el problema: Lo que sientes es generalizado y compartido. Nos sentimos así por todo lo que estamos viviendo.

El afrontamiento y la capacidad de adaptación de cada persona es diferente, aún así, el impacto de la pandemia nos llega a todos. Esto es algo invariable, que escapa de nuestro control.

¿Qué podemos hacer para aliviarlo?

· Enfocarnos en la adaptación: Nuestra capacidad para manejar nuestras circunstancias y utilizarlas de forma favorable en nuestra vida. No significa eso que nos gusten. Implica adoptar un rol activo en estos momentos y “hacer” con aquello que nos llega. Esto puede suponer adaptar nuestro trabajo, nuestras actividades, nuestras rutinas, etc.

· Reducir la sobreinformación. Las noticias, la familia, nuestro entorno y hasta la vecina de al lado…Tenemos un bombardeo constante de información. Y además, esta suele ser contradictoria, superficial y poco veraz. En este sentido, puedes dejar a un lado las noticias o expresar límites a los demás.

· ¿Que sí puedes hacer? En tu día a día, ¿qué actividades tienes disponibles? ¿Estás dedicándole tiempo a aquello que te gusta y disfrutas?

· Concéntrate en lo que sea estimulante para ti. Necesitamos un respiro. Hacer algo o empezar algo nuevo podría servirte. También recuperar algún interés o actividad que hayas abandonado. Por pequeño que te parezca, puede ser suficiente en estos momentos. Algunas ideas: visitar algún sitio cercano, hacer un viaje corto, empezar a practicar un nuevo deporte o aprender sobre un nuevo hobbie.

 

Espero que tengas la oportunidad de hacer aquello que sea posible para ti en estos momentos y que te sirva de sostén.

 

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¡Hasta pronto!

 

 

 

 

 

 

 

 

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